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Más allá del Océano (segunda parte)
Una vez en casa estuvieron hablando de lo que pasaba, quejándose de El Señor, que debería poner una sábana en toda La Isla para que el sol no les quemase. Estaban indignados, daban a su amigo por muerto.
Esperaron todo el día despiertos a que la sirena volviese a sonar para poder salir otra vez.
Cuando el sol se escondió fueron corriendo a buscar el cuerpo de su amigo y ¡lo encontraron vivo!
Convencidos de que se trataba de un milagro el chaval intentó calmarles y empezó a explicarles muchas cosas.
Durante todo el día que él estuvo allí fuera atrapado observó con detenimiento cada gesto que hacía El Señor ,que por suerte no lo descubrió, intentando razonar un porqué a lo que estaba pasando, tratando de no basarse en respuestas divinas y sí en algo lógico y real, paradojicamente tan veraz como un engaño.
Cuando el chaval expuso todo lo acontecido a sus amigos sus preocupadas caras tornaron en expresivas muecas de ira.
Se encontraron ante una desagradable realidad, pues después de saber toda la verdad acerca de La Isla y de El Señor el alivio que sentían por saber que podían huir de allí se veía truncado porque no serían capaces sin la ayuda del Señor.
Con el alma encogida y vacíos de toda posible energía que les aportase un ápice de ánimo fueron a hablar con El Señor para que les permitiera salir de La Isla. Increíblemente él accedió, pero les propuso un trato, solo podrían marchar con la condición de volver en 2 meses o en su lugar mandar 5 esclavos por cada uno que se fuera.
Solamente 7 de ellos aceptaron el trato y cuando el sol volvió a salir El Señor los acompañó hasta la Línea Prohibida , allí cogió su botella, la llenó con la misma cantidad ingente de dinero que todos los días y la arrojó al mar. Se sentaron a esperar, y cuando ya el sol acariciaba el meridiano del día divisaron 7 maderas alargadas acercándose sobre el Mundo Azul, al llegar a la Línea Prohibida El Señor cogió una de ellas y les dijo que era una tabla de surf, que se utilizaban para desplazarse por el Mundo Azul, guiados por las corrientes podían llegar a otras islas y conocer otros lugares, les mostró como remar y uno a uno fueron desapareciendo en el horizonte.
A medida que los días pasaban aumentaban las ganas del Señor de recibir a todos sus esclavos aplacándolas con el disfrute que le producía tener ocupados a los jóvenes que decidieron no abandonar La Isla en trabajos que le aseguraban un silencio absoluto evitando que el resto de la población se entarara
de toda la verdad que La Isla encerraba bajo la llave del Señor.
Los jóvenes de La Isla estaban encargados de hacerle una tabla cada noche y remolcarle en el Mundo Azul cada día proporcionándole así al Señor diversión y entretenimiento y ahorrándole la botella llena de dinero que gastaba cada día.
Cuando se cumplió el plazo de 2 meses regresaron 31 personas.
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Autor: keanu206
Fecha: 08/03/2008 15:27.
