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Esplendor al atardecer
No miramos la mayoría de las cosas que vemos, y muchas de éstas adoptan una imagen errónea, basta con que sea difusa para que nosotros ya lo interpretemos mal. Doctor, deme unas gafas para ver la realidad.
Un trabajo que te permita cambiar de tabla cada dos meses, una furgona con todos los extras posibles, ropa a la última moda, pasta para salir, y un surfari de vez en cuando a un destino lejano y caro. Desde la juventud todo esto se disfruta, no se puede querer más, eres el centro de atención de todos tus colegas, que por supuesto son muchos. Pero llega un día en el que la vida soñada se cae al suelo y se rompe, se acabó, piensas, se acabó mi vida...
Por suerte he encontrado otro trabajo rápidamente, aunque por desgracia no me gusta, es aburrido y gano poco, en él soy el último mono...por lo menos puedo seguir comiendo, digo esto en tono irónico porque preferiría...en fin, que se puede decir que soy un hombre vulgar como la mayoría de esta ciudad, sin un duro encima, y mis viajes más largos serán a la comunidad autónoma vecina y solo un par de veces al año si consigo estirar el sueldo, sí, esa cantidad simbólica que me pagan a finales de mes, o a principios del siguiente, o a mediados, o cuando a ellos les apetezca, que más da, un pobre con una limosna seguirá siendo pobre.
Así pasan mis días, en un laboratorio, apuntando datos de un producto químico, y como la vida es así de sarcástica da la casualidad de que la empresa a la que le vendemos dicho producto coincide en el nombre de una marca surfera.
Mis superiores tienen cosas muy importantes que hacer, supongo que por ello no me saludan, de repente un día no puedo evitar emocionarme al ver que uno de ellos me llama por mi nombre (lo leyó de un papel, pero mi mente me cuenta que prefiere ignorarlo) para decirme que uno de los repartidores se ha puesto enfermo ¿Tienes carnet de conducir? Pues tienes que ir a este pueblo, concretamente a esta empresa (de nuevo el nombre coincide con el de una
marca de surfera) que está en tal sitio.
Aquel lugar no lo conocía, eso implicaba tener que usar un mapa, por fin algo que hacer distinto y hacia un lugar desconocido, tal y como estaba transcurriendo mi vida en los últimos meses para mí era una aventura.
Un trayecto de poco más de dos horas, si durante el cual me hubiera llamado al móvil algún colega y me hubiera preguntado ¿qué haces? todo orgulloso hubiera contestado: voy en la furgo a una fábrica de esa marca que tanto nos
gusta, y no hacen ron precisamente.
Mi amigo se habría sorprendido ya que nunca vamos a fábrica a comprar nada, pero hubieran sido unas risas.
Un olor familiar fue lo primero que percibí al bajarme del vehículo, localicé la nave, inmensa, estaba abierta, entré, mi nariz se agudizaba ante aquel olor, aquel aroma que podrían decir los románticos, que se intensificada a cada
instante y así, esperando a que saliera a atenderme un tipo moreno y de piel curtida, agacho un poco la cabeza y veo al señor Juan Ramírez, bajo, de pelo blanco, barriga y más blanco que el poliestireno.
-Buenos días Señor Ramírez, vengo a traerle el pedido que usted había encargado.
-Ah! muy bien chaval, deja aquí los botes, supongo que eres el nuevo repartidor.
-No, yo trabajo en el laboratorio vigilando el proceso del material, es que el repartidor se ha puesto enfermo y me han mandado a mí.
-Pues entonces pasa que te enseño la fábrica, y así aprendes para que vale tu trabajo en el laboratorio.
Mira el líquido en el que tú trabajas lo inyectamos mediante máquinas en estas planchas de poliestireno que ves aquí. Así conseguimos que pese menos, luego en esta sala le damos forma y las lijamos, a continuación se pintan o no,
depende de los encargos, luego las cubrimos de esta tela que es fibra de vidrio, y después esparcemos encima de la tela un líquido algo pastoso que se llama resina, en líneas generales este es lo proceso, y como resultado final
tenemos una bonita tabla de surf, supongo que por la playa o en la tele alguna vez habrás visto alguna.
-Sí alguna he visto, sí. Muchas gracias por la expliacación, realmente motivadora, ahora si me disculpa tengo que volver a mi laboratorio a seguir trabajando.
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Autor: Xabre
Estamos vagos verdad? A mi también me pasa, además hay que descansar de vez en cuando.
Un saludo y espero ansioso.
Fecha: 05/06/2008 17:45.
